Memoriales

El Club de Atletismo ALCAMPO-Scorpio71 celebra dos memoriales en recuerdo de dos grandes atletas fallecidos: el Memorial José Manuel Juan Boix, desde 1980, que consiste en un 3.000 m PC o un 5.000 m AL y el Memorial Carlos Val Terrer, desde 2006, una prueba de velocidad pura de 60 m PC o 100 m AL.

Ambos memoriales se celebran en el marco del Trofeo Ibercaja “Ciudad de Zaragoza” de Atletismo, que organiza anualmente el Club, y son sus dos pruebas reinas.

Memorial José Manuel Juan Boix

1979 estaba siendo muy bueno para José Manuel.

En su segundo año como Junior había conseguido, gracias a sus actuaciones durante la temporada de campo a través, ser seleccionado para formar parte del equipo nacional que competiría en Limerick. Y allí se consiguió una gesta. El equipo Junior, con José Manuel como integrante, se proclamó Campeón del Mundo.

Luego siguió la temporada de aire libre. José Manuel consiguió la mínima para el Campeonato de Europa Junior, proclamándose, además, Campeón de España en la prueba de 5.000 metros.

Pero al regreso de una carrera preparatoria en Ulm y mientras esperaba en la estación de Chamartín la salida de su tren para volver a Zaragoza, estalló una maldita bomba que hirió gravemente a José Manuel.

Su juventud y su fortaleza hicieron mantener la esperanza en su recuperación, pero tras veinte días de lucha, el 18 de agosto, falleció.

Y José Manuel pasó a formar parte de nuestras vidas con la imagen congelada del joven de 19 años que era, obligándonos a tener que imaginar en lo sucesivo cómo hubiera sido ese José Manuel, brillante en lo deportivo, pero más aún en lo intelectual y en lo humano, si la vida no se hubiera parado para él ese día de agosto.

Y, como no queríamos ni podíamos olvidarnos de él, nació este Memorial que permite, al menos una vez al año, recordarlo a quienes compartimos con él tantas cosas y a los que, sin conocerlo, también necesitamos que sepan las cosas importantes del pasado, ya no tan reciente, de nuestro atletismo.

Memorial Carlos Val Terrer

Carlos Val iba para futbolista, para buen futbolista. Sus condiciones físicas le hicieron brillar como delantero del Calasanz. Velocidad, olfato goleador. Todo eso…

Pero se le cruzó el atletismo y ahí se quedó, aunque durante toda su vida practicó, y bien, todo tipo de deportes.

En atletismo, primero en Zaragoza, luego becado en la Residencia Blume y, por fin, de nuevo en Zaragoza, se forjó una carrera importante sobre todo en las pruebas de velocidad. Campeón de España, internacional y con algún que otro récord nacional.

Sin embargo, su carrera como deportista no se alargó demasiado. Descubrió que le gustaba mucho el trabajo fuera de las pistas, pero siempre cerca de ellas. Tanto como entrenador como puramente en las tareas de gestión.

Y su trayectoria fue tan brillante o más que como deportista. Entrenó a muchos buenos atletas que él hizo mejores y, simultáneamente, empezó sus tareas como directivo en Scorpio. Luego en la Federación Aragonesa de Atletismo y de ahí, sin pausa, a la gestión pública: Ayuntamiento de Zaragoza y Diputación Provincial.

Fueron años de hacer cosas nuevas, de crear espacios para la actividad física de los zaragozanos. Una carrera que, para Carlos, se acabó demasiado pronto. Cuántas cosas le quedaban por hacer a un hombre siempre atento a las posibilidades que aportaban las tecnologías que estaban llegando.

Pero hoy lo queremos recordar como el gran velocista que fue. Por eso, desde 2006, ponemos su nombre a la prueba de velocidad, 60 metros siempre, su prueba talismán. 100 metros en 2021, como obligan las circunstancias. Una prueba que ha tenido vencedores ilustres como Alberto Gavaldá, Angel David Rodríguez o Jonathan Nmaju.

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